jueves, 21 de febrero de 2013

Historias de Primark





Finales de mes en una tienda de Primark cualquiera. Hora de comer, sobre las 2 de la tarde cuando piensas que todo quisqui esta en su casita tan ricamente viendo el telediario y zampándose lo que se puede llevar a la boca. Pero no, parece que las universitarias de Compostela están todas aquí. También hay más niñas chicas, supongo de la ESO que van en grupito berreando tanto que te enteras de lo que ha ido una de ellas a comprar. Se escucha por todo lo alto: "he venido a por unas bragas y una faja, coño!! las demás no le hacen mucho caso y cada una se vuelve loca a su bola, entre pendientes cutres de euro con cincuenta, gafas por el mismo precio, foulares a tres y en una esquinita unas camisetas tristes a cincuenta céntimos. Si la juventud arrasa con malos modos y frases ordinarias, las personas mayores no se quedan atrás. En grupo vienen unas viejitas adorables, también berrando y con olor a aldea: una mezcla indescriptible entre leña, sudor y trabajo. Ellas no vienen por fajas ni bragas, sólo a mirar porque menganita les contó maravillas de este chollo. Miran desconcertadas el último maniquí con ganas de comerse la primavera que no llega, con unas tallas ridículas de "gente que no come eh??? Todos nos enteramos de su conversación. , Para rellenar el cuadro, el momento pijo. Nunca falta la pija que va mirando todo con asquito y diciendo : "son de pésima calidad la verdad, o sea te lo juro! pero lleva compulsivamente prendas más fashion, los tacones de chupame la punta y peligroso zancos como los de Lady GAga, soñar no tiene ni precio , ni ná. Con poco dinerito salen contentas y satisfechas de esos chollos.  Ahora viene el momento del guardia de seguridad que trabaja siempre bajo presión y prejuicios, ya que entran un grupito de gitanas y va enfilado a ellas. Sin ningún tapujo y en ciertos momentos cansino, les sigue los pasos, sube con ellas las escaleras sigiloso y expectante. Mientras la pija sale, empiezan a pitar la alarma en la salida del establecimiento. La pija con cara de indignada se pone colorá como un tomate. Las gitanas empiezan a llamarle pardillo al guardia y éste ahora va directo por el bolso para ver que ocurre, del pedazo bolso de bimba y lola salen: eso unas bragas y una faja.  Todo el mundo mira la escena entre risas y hasta indignación, las viejitas de la aldea hablan entre sí :" anda con lo mona y tan arreglada, si es que ya las pintas no dicen nada"....   Las gitanas siguen a su bola sin comprar nada, sólo reír y pasar el rato  una tarde cualquiera.